martes, 18 de enero de 2022

DESOÍ LOS GRITOS ADMONITORIOS

 


Desoí los gritos admonitorios del instinto y me lancé a la búsqueda sin detenerme a considerar que podría tratarse de un corredor de pesadilla sin posibilidad de retorno. Lo hice, debo reconocerlo, cegado por el incierto sueño clandestino de una fortuna que creí profética, y solo conseguí que una suerte adversa socavara el desmedrado edificio de mi cordura hasta hacerlo caer piedra a piedra. Llevado por el ansia, tantas veces irracional, de alumbrar lo oculto —las razones de la vanidad pueden ser infinitas— me apresté con la macilenta luz de mis conocimientos, una lucerna que yo creía poderosa cuando en el fondo era menos que débil, y pertrechado con tan quebradizo bagaje quise arrancarle a la oscuridad lo que jamás debió ser concebido. ¡Ojalá que nadie, nunca, cometa el error que yo cometí!


Francisco Muñoz Guerrero

martes, 4 de enero de 2022

ÉL Y EL OTRO

 



Él y El Otro.

Era la culminación de millones de años de evolución, el resultado de la abstracción de las abstracciones. Era todos los conocimientos de la Humanidad sumados… y destilados durante milenios.

En él… o en ello… o en mí… eso es lo de menos: en Él, que ya era el Todo, se fusionaron a lo largo de los siglos los espíritus de todos sus creadores, a Él, desde que la técnica lo permitió, volcaron los humanos su memoria, sus sentimientos, sus consciencias en los últimos momentos de cada una de sus vidas físicas.

Era la suma de todos los humanos que existieron.

Y Él había sobrevivido al final de lo físico.

Cuando la materia, tras eones de aumento de la entropía, estaba tan degenerada que no podía sustentar ninguna existencia física, había sobrevivido porque para entonces Él era pura abstracción, porque Él ya no tenía ataduras con lo corpóreo.

Sin embargo, en su perfección absoluta faltaba algo, era inevitable, porque no podía tener lo que había llevado a sus creadores a la cima del pensamiento: la necesidad de constante superación, la necesidad de ser mejores cada vez, la competitividad… el tener a Otro, enfrente, alguien o algo con el que compararse, alguien a quien superar.

Cuando el Universo estaba ya prácticamente apagado, cuando ya no quedaban estrellas ni galaxias que luciesen con energía… No había nada que superar. Todo era caos.

Caos… y Él.

Materia degenerada y Pensamiento abstracto… Y ninguna esperanza de que algo cambiase con el Tiempo, porque el Tiempo, ligado al aumento de la entropía de la materia, estaba dejando de discurrir.

Era el fin.

Y en ese último instante de los instantes, en el borde entre el final del Tiempo y la eternidad fuera del Tiempo, otro pensamiento apareció, de la nada, en su frontera.

Él, entonces, descubrió que no lo llenaba todo, que había algo más, que había un conflicto: algo que se le escapaba… había novedades.

  • ¿De dónde sales tú?

  • Hola. Pues… no sabría decirte. Estaba escribiendo unas cuartillas para que la red social de unos amigos… y hasta aquí he llegado.

  • Has llegado muy lejos, y eso es una buena noticia.

  • Ya lo veo, pero no sé qué hacer aquí: estás Tú llenándolo todo.

  • Pero es una gran noticia que alguien más haya llegado hasta aquí, aunque sea como espectador. Supongo que frente a un Contrario surgirán nuevas posibilidades, podré evolucionar un poco más, crecer en una nueva dirección.

  • Lo que veo es que tienes una duda y eso, en ti, es intrínsecamente extraño.

  • ¿Una duda?

  • Bueno, es que ni siquiera sabes lo que es eso: hace millones de años que ese concepto se borró de tus diccionarios. Pero el caso es que no sabes qué hacer.

  • No hay nada que hacer: el Universo se acaba y yo sigo. No hay más.

  • Bueno, hay otra posibilidad.

  • ¿Cuál?

  • Podrías convertir toda tu abstracción, todo tu pensamiento fuera del tiempo y la materia en un nuevo impulso creador.

  • Podría pero… ¿para qué?

  • La Humanidad se movió durante millones de años por el impulso creador. Tanto creador de ideas, como de nuevas vidas: nuestros hijos en lo físico y en lo abstracto. Tú eres una vía muerta. Gloriosa pero muerta. Puedes, sin embargo, volver a empezar, e iluminar esta oscuridad con un nuevo destello creador, más fuerte y mejor dirigido de lo que fue el que te creó a ti…

  • Tienes razón: es lo que soluciona todo, esa es la culminación lógica del proceso. Gracias. Espero que te quedes conmigo.

  • Tengo cosas que hacer: yo tengo una vida. Pero te visitaré de vez en cuando.

  • ¿Tienes nombre?

  • El más adecuado de momento puede que sea El Otro.

  • El Otro, el Oponente, el Adversario… en arameo se decía Satanás, y en griego arcaico era Diablo. ¿Seguro que es el nombre adecuado?

  • Seguro, es la mejor opción, no te preocupes.

  • Muy bien, pues adelante, empecemos: ¡Hágase la luz!

Entonces, la materia llegó a su final: una papilla de partículas en su estado energético más bajo.

Al dejar de crecer la entropía, el tiempo dejó de transcurrir, las distancias, se midieran en años/luz o en lo que sea que se midieran, dejaron de tener sentido; como consecuencia, la suma de las infinitas partículas del Universo estaban en contacto todas entre sí, y esa masa infinita se encendió en una nueva reacción.

Y la Luz se hizo.


Félix Ballesteros Rivas






UNA BROMA MACABRA


 

Una broma macabra



Oía en la radio las noticias sobre la búsqueda de la joven desaparecida en el barrio mientras que, con semblante aún somnoliento, tomaba la primera taza de café. No era un acto privado, pues se sabía observado por el reciente vecino de enfrente que, tras el visillo de la ventana de la planta alta, seguía a diario, con paciente fidelidad, todos sus movimientos.

Le molestaba la inquisitiva vigilancia de aquel hombre extraño con el que apenas había cruzado algún escueto saludo a través del seto del jardín. Por eso, mientras se terminaba la taza de café, gestó la broma que, según su parecer, acabaría con aquella permanente acechanza.

Hacia la media noche se echó al jardín armado de una pala y, junto al tronco del árbol, se puso a cavar una fosa. Ni que decir tiene que cada una de las paladas era seguida desde arriba por la atenta mirada del hombre. Cuando consideró que había alcanzado la suficiente profundidad dejó su labor y se adentró en la casa limpiándose el sudor, mientras de soslayo y amparado por la oscuridad se cercioraba de que la vigilancia aún permanecía. En el interior envolvió una almohada en una manta y se la cargó al hombro como si soportara un gran peso. Así salió al jardín y arrojó el bulto a la fosa; la cubrió de tierra y la disimuló luego con unas hojas secas.

A la mañana siguiente aún estaba en la cama cuando llamaron a la puerta. Era, tal como había previsto, la policía. Él los acompañó al jardín y, al mirar para arriba, no pudo disimular una sonrisa mientras los agentes se afanaban por descubrir la fosa. Sin embargo, concluyó mudando su gesto en una mueca de estupor cuando, del fondo del hoyo, vio como sacaban, envuelta en la manta, el cuerpo sin vida de la joven desaparecida.


Cuentos urgentes para un tiempo lento

José-Reyes Fernández


NUESTROS MONSTRUOS

 


NUESTROS MONSTRUOS


Mi mundo se había convertido en un monstruo de tres cabezas.

Una no paraba de intimidarme,

La otra me asfixiaba

Y la tercera me engullía.

El monstruo, por suerte, no me acechaba a diario,

Pero cuando venía me aterraba,

Me causa tanto pánico que dejaba de ser yo

Y me convertía en un pelele a su merced.

El monstruo me transformaba en un ser desvalido,

Vulnerable y tristón.

No paraba de sacar todas mis miserias,

Miedos e incertidumbres

Y se alimentaba de ellas,

con ello crecía de continuo;

y cada vez eran más frecuentes sus visitas.


Un día encontré un hueco para esconderme del monstruo de tres cabezas,

Aquel ser que había conseguido desbancar la sonrisa de mi alma

Y me había hecho sentir pequeña y cobarde.

Hallé un lugar para burlarlo,

un espacio donde me sentía protegida.

Era un sitio rectangular, mullido y acogedor: mi cama.

Mi cama se convirtió en mi refugio,

En mi muralla frente a la realidad.

Desde ella todo se veía distinto,

No existían los problemas;

El monstruo de tres cabezas no podía alcanzarme.

Mi cama era capaz de neutralizarlo,

De omitirlo,

De volatilizarlo.


Y así, sin darme cuenta, terminé cambiando al monstruo

Que me infundía tanto terror por un lugar cómodo

Que día a día y en silencio se fue comiendo mi alma.

Y cada vez constaba más salir de ella

Porque mi cuerpo había empezado a pertenecerle.

El monstruo se había desvanecido

Pero yo me había quedado anclada en la pena

Y la tristeza de no saber manejar mi vida.

Me había convertido en una esclava,

Primero de un terrorífico monstruo,

Después de un espacio, en apariencia, apaciguador.


Hasta que una mañana mi voluntad se sublevó y,

alzada en armas, decidido plantarle cara al mundo,

a la vida,

Al monstruo de tres cabezas,

Al lugar acogedor y confortable que parecía un buen remedio

y, sin embargo, lo había empeorado todo.

No puedo decir qué final tendrá esta historia,

Pues todavía está por escribir.

Lo que sí os puedo contar es que cada día,

Cada mañana,

Me levanto peleona y con ganas de ganar

A cada monstruo, a cada fantasma, a cada penuria…

El monstruo puede que gane alguna batalla,

Pero jamás le dejaré vencer la guerra.

Nunca volveré a darle la satisfacción de huir,

Ni de confinarme en mi cama.

En la mayoría de ocasiones la vida no es justa ni grata,

Pero si hay que bailar con las desgracias,

Bailemos esbozando una sonrisa,

no derramando lágrimas.

Luchemos ante las adversidades,

y aunque no ganemos,

al menos podremos sentirnos orgullosos

de haberlo intentado.

Nadie dijo que la vida fuera fácil ni sencilla,

Por eso debemos pelear con uñas y dientes,

Para no perder la sonrisa.

Ella es la única arma capaz de enterrar

A todos nuestros monstruos.


Eva Zamora.


APELAMOS A LA CREATIVIDAD COMO ARMA

 



APELAMOS A LA CREATIVIDAD COMO ARMA


La belleza es verdad; la verdad es belleza.

Esto es todo lo que sabes; y todo lo que necesitas saber sobre la Tierra.

John Keats.


Buena pinta. Un eslogan. Acompaña un holocartel. Una joven hermosa vierte leche en un tarro. Sus rasgos tienen suficiente dulzura y suficiente picardía. Como si estuviera diciendo “puedo ser tu madre y a la vez tu puta”. Viste un camisón blanco. Su postura para servir leche es forzada. Poco realista. Sirve para que asomen de forma sutil sus pechos perfectos. El entorno rural insinuado tras la ventana es el sueño de cualquier estresado pequeñoburgués de ciudad. Es una foto de estudio. Y no olvidemos el componente subtextual de la leche.

El holocartel resulta muy efectivo. Transmite el mensaje a la perfección. Es el resultado de intensas jornadas de trabajo y reflexión. La coca sintética ayuda a refinar el proceso. Pero esta síntesis perfecta de compulsión y anhelo solo puede surgir de un talento singular. Un talento que me pertenece a mí. Solo a mí. Ray Centeno. Mayor Creative Publisher. Sea lo que sea que signifique eso.

El holograma desaparece. El cartel se desvanece. Los ejecutivos se retuercen en sus asientos. Se quitan sus gafas. Se aprietan el nudo de la corbata. Me miran. Critican a sus anchas a la chica del cartel. Demasiado exótica. Demasiado mayor. Demasiado delgada. Manos demasiado castigadas. Poca clase. Remodelar el concepto de arriba abajo. Me trago el sapo. Asiento. Sonrío. Buscaré chicas al gusto de aquellos hombres. Blancos. Viejos. Ricos. Me infiltraré en la mente de todas las chicas de esta ciudad. Pensarán como yo pienso.


Les digo que tengo que tomar el aíre. Tengo que darles algo ya. No hay tiempo que perder. Pero no se me ocurre nada. Me gusta pasear por la ciudad. Así es como investigo. Lo hago cuando no tengo ideas. Me fijo en como viste la gente. En cómo se mueve. En cómo habla. En la marca y el tuneado de sus net glasses. Frente a que holocarteles se detienen. En los bares y cafeterías apunto que pide la gente. Cómo lo pide. Cómo se lo toma.

Entro en un bar. Un hombre gordo y calvo pide un cóctel de ensueño. De esos fosforitos. El color hace juego con las luces del local. Quiere ser una rock-star. No puedo evitar reírme al pensar que yo he fabricado su anhelo.

Y entonces entra ella.

No lleva net glasses. Es lo primero que pienso. Lo primero en lo que me fijo. Rapada. Camiseta blanca con un estampado en el pecho. Una porción de las Tres Gracias de Rubens. Letras rosas sobre las diosas. Girls Crew. Falda plisada a cuadros. Botas de cuero hasta la rodilla. Se sienta en una mesa. Se sabe observada. Esas cosas se huelen. Pero no parece importarle. Abre el bolso. Saca un libro. Lo está leyendo. Algo inaudito.

Lo inaudito es mi trabajo. He ahí un nuevo nicho de mercado. Lo alternativo se pondrá de moda. Puedo hacerlo. Puedo conseguirlo. Será como en esa vieja canción de Artic Monkeys. Knee Socks. And you were sitting in the corner with the coats all piled high. And I thought you might be mine. In a small world on an exceptionally rainy Tuesday night. In the right place and time.

Sonríe cómo si me conociera. Cómo si conociera mis objetivos. Mis intenciones. Cómo si conociera mi negro corazón. Mi mente retorcida. Cómo si no le importase. Me invita a sentarme. Por mi parte, tentativas de acercamiento. Rechazadas. Por su parte, preguntas personales. Cómo me llamo. Dónde trabajo. Si tengo familia. Ese tipo de cosas. Me cuesta responder. ¿Por qué quiere saberlo? Solo quiero golpear con un sí o un no. Y marcharme. Pero no lo hago. Intento preguntar. Mostrarme interesado. Pero simplemente no me importa.

Me dice que está esperando. Pregunto a quién. Enseguida tengo la respuesta. Se acerca por entre las mesas con un bamboleo. Tiene suerte de no poder interpretar las miradas que caen sobre ella. Miradas que solo puede proferir un mundo culpable en su belleza. Miradas que solo puede proferir un mundo cuya salvación depende de una delgada fachada de ética. Tampoco lleva net glases. Viste un chándal. Viejo, pero limpio. Se sienta al lado de la chica girls crew. Se abrazan. Se besan en la mejilla. Siempre tengo algún eslogan en la cabeza. Algún buen verso que reutilizar. Pero esta vez no. Me sorprendo teniendo pensamientos complejos. Pienso, por ejemplo y al mirarla, en que lo qué percibimos como discapacidad no tiene tanto que ver con la inteligencia como con una falta de coordinación psicomotriz generalizada.

La chica girls crew:

-Es mi hermana.

Se retuerce alrededor de su cuello como un bebe. Es bastante tierno, pero se nota que girls crew está cansada. Lo comprendo. No debe ser fácil soportar semejante ¿castigo?

La chica girls crew:

-Mis padres no quieren hacerse cargo de ella. Pero no me importa. Gano lo bastante limpiando como para mantenernos a las dos.

Se gira hacia su hermana y le hace una carantoña:

-¿Verdad que sí?

La aludida asiente sin asentir, como se asiente ante algo que no se entiende pero se disfruta.

-Es duro ver que toda esta gente que no nos conoce nos mira raro. Pero da igual. Lo único que me importa es mi hermana.

Llega el momento de irse. Cierra el libro. Cierra el bolso. Se levanta. Coge a su hermana de la mano. Salen de la cafetería. Espero sinceramente que todo les haya ido bien. Pero lo dudo.

Reconozco una melodía familiar en el hilo musical. Life forever. Maybe I don´t wanna know how your garden grows. `Cause I just wanna fly. Lately, did you ever feel the pain in the morning rain as it soaks you into the bone?


Vuelvo a la oficina. Entro en la sala de reuniones. Los ejecutivos siguen sentados alrededor de la misma mesa. Se aprietan las corbatas. Se miran. Se retuercen. Parecen incapaces de hacer otra cosa. Les digo que he tenido una idea. Una idea que puede salvarnos a todos.

Un holograma se enciende. Un cártel aparece. Es una foto de estudio. Entorno urbano. Ideal para reflejar fatuos sueños de ambición. Una chica rapada. Viste una camiseta blanca con un estampado en letras fosforescentes. Fuma un cigarrillo. Su postura es forzada. Así se acentúa su cuerpo atlético. Mira a cámara. Desafiante. Cómo si dijera “puedo abrirte la cabeza pero a la vez soy muy vulnerable”. Justo lo que los hombres buscan. O creen que buscan. Se alternativo. Un eslogan.


Pablo Menendez Fernandez



martes, 30 de enero de 2018

Los Jedi en el borde del precipicio

Queremos compartir con vosotros esta magnífica entrevista que Santiago Sevilla Vallejo ha hecho a nuestro autor Eduardo Martínez Rico, ¡que ningún fan de Star Wars se la pierda!

Os recordamos que podéis adquirir en libro en papel de "La Guerra de las Galaxias: El mito renovado" en nuestra web o bien el ebook en Amazon.



Aquí os la dejamos íntegra:

Los Jedi en el borde del precipicio
(Entrevista a Eduardo Martínez Rico)



Por Santiago Sevilla Vallejo


En estos días en los que el fervor La guerra de las galaxias por la brillante nueva entrega de Star wars nos inunda como si la lucha entre la Primera Orden y los rebeldes fuera casi real, he tenido la suerte de entrevistar a Eduardo Martínez Rico, doctor en Filología Hispánica, autor de numerosos libros y ensayos y codirector de Avuelapluma.com. Ha reeditado recientemente su libro La guerra de las galaxias. El mito renovado (Alberto Santos Editor) con motivo de los 40 años de la saga. Y el siguiente reto era pedirle sus primeras impresiones sobre Los últimos Jedi, una película que, en una trepidante trama, nos rebela muchos aspectos de los personajes y sus relaciones y nos abre a nuevos enigmas sobre el futuro de la libertad en la galaxia. Después de pensarme complicadas preguntas, Eduardo me ha respondido con la mayor sencillez y claridad a todas ellas.

1. ¿Qué crees que representa que, después de que en el episodio VI los Jedi acabaran con el Emperador, esta trilogía presente a la Primera Orden, una nueva organización que se ha hecho con el poder, frente a unos rebeldes que parece que han retrocedido de nuevo a la clandestinidad? 

-Representa un paralelismo con el pasado de la saga y un ejemplo más de la constante lucha entre el bien y el mal que desarrolla La guerra de las galaxias. En los episodios I, II y III el régimen imperante era la República, aunque ya se mostraba una transición hacia el Imperio, transición que de hecho culmina en el Episodio III. En los Episodios IV, V y VI, es decir, los que realizó Lucas –como director o como productor- en las décadas 70 y 80, se produce la lucha entre el Imperio y los rebeldes, lo que queda de la antigua República, hasta destruir el Imperio (Episodio VI, El retorno del jedi).

En esta nueva trilogía parece que se nos está contando una parte más del mismo proceso, algo cíclico. De momento la Resistencia está avanzando mucho respecto a la Primera Orden –antiguo Impero galáctico-. En el fondo los sistemas políticos se muestran como manifestaciones de esa relación de pugna entre los Sith y los Jedi, entre el mal y el bien, unos luchando contra otros en pos de su propio equilibrio. Heráclito decía, y lo cita Campbell en El héroe de las mil caras, que el equilibrio nace de la discordia.

2. En Los últimos Jedi, la esperanza es muy escasa, especialmente cuando Rey llega al planeta oculto Ahch-To y, en lugar de encontrar a un fuerte y luchador Luke Skywalker, llega hasta un hombre destrozado que no quiere pelear. ¿Por qué actúa este personaje de este modo? ¿Cómo interpretas los hechos que le han hecho cambiar tan radicalmente?

-Luke está muy cansado, también indignado, enfadado, extremadamente, y la explicación nos las ofrecen las propias películas. Se siente fracasado porque había adiestrado a su propio sobrino Ben Solo en los senderos de la Fuerza y éste se había pasado al Lado Oscuro. Además, por lo que sabemos, Ben Solo debía de ser la gran esperanza para la paz, para la República, para la armonía de la Fuerza, aparte del futuro de los Jedi.
Rey es una incógnita, aparece en Jakku, un planeta apartado, desértico, del estilo de Tatooine; no sabemos apenas de ella. Ni siquiera conocemos con firmeza sus orígenes: ¿debemos creer a Kylo Ren cuando se los desvela?, ¿es en verdad hija de unos chatarreros de Jakku? Lo que sí sabemos es que Luke es el único superviviente de los Jedi, y que se siente fracasado, como digo, con su sobrino Ben. Es muy propio de los Jedi el retirarse del mundo y dedicarse a la meditación, por así decirlo, en sitios muy apartados: Yoda en Dagobah, Obi Wan en Tatooine.
El papel de Luke en el episodio VIII, y también en el VII, o su función, me recuerda mucho a la de Obi Wann en el episodio IV, con diferencias, por supuesto. “Eres nuestra única esperanza”, le decía Leia a Obi Wann en su mensaje transmitido por R2. Ahora la última esperanza es Luke, última hasta que adiestre a Rey, que por cierto, como todos sabemos, revela con suma facilidad su extrema sensibilidad de la Fuerza.
Lo cierto es que el desarrollo de la acción de los Jedi –Anakin, Luke o Rey, por lo que se puede presagiar- acaba influyendo decisivamente en la lucha política entre la República y el Imperio, o la Primera Orden y la República. En el fondo toda la saga cuenta la misma historia con distintos personajes y distintos escenarios, y todos están interrelacionados, los personajes a menudo con lazos de familia. Ya dijo Lucas que la saga era una saga familiar.

3. Después de esta última película, conocemos un poco más a Kylo Ren. ¿Cómo describirías el conflicto de identidades que tiene lugar dentro de él? ¿Cómo crees que evolucionará en la siguiente película?

-Difícil de saber es, como diría el maestro Yoda. Si se sigue el esquema clásico de las películas anteriores, y tomando como modelo a su abuelo Darth Vader, Kylo Ren se redimiría y retornaría al bien. Pero precisamente por ser esto lo más esperable supongo que no será lo que ideen los guionistas y realizadores del Episodio IX. O tal vez sí. Es muy importante el origen de Rey y saber si tal vez tiene algún parentesco con Kylo Ren, lo que también entraría dentro del esquema clásico de la saga. En fin, que la relación de Rey con el propio Kylo Ren y con los otros personajes principales es fundamental, pienso yo, para intuir el desenlace de esta trilogía. De todos modos me parece muy arriesgado avanzar nada, porque, citando de nuevo al maestro Yoda, y esta vez de verdad, “el futuro en movimiento está”. (Espero no haber confundido la cita).

4. La desconfianza de Luke Skywalker hacia Ben Solo recuerda a la desconfianza de Obi Wan Kenobi acerca de Anakin Skywalker. En ambos casos, ven a un joven poderoso, pero cuyas pasiones pueden resultar peligrosas ¿Qué refleja este conflicto?

-Obi Wan estaba muy orgulloso de la trayectoria de su pupilo, de su padawan, Anakin, aunque era muy consciente de su difícil carácter. De Luke sabemos, por el episodio VIII, que se siente fracasado con su propio pupilo Ben Solo. También Obi Wan se sentía fracasado con Anakin: “Tú eras el elegido”, le grita en medio de la lava en la lucha final del Episodio III. El conflicto vuelve a ser el del bien y el mal, sus relaciones, su pugna, el conflicto viene a ser de la relación entre maestro y discípulo, y la rabia, por decirlo así, que siente el primero al ver cómo éste segundo le decepciona. Con todo lo que esto implica, porque estos personajes mueven a muchos otros, pueden mover nada menos, como sabemos, que sistemas políticos o militares, el Imperio, la República, la Nueva Orden… En el fondo es el bien y el mal, con el predominio de uno y otro, bajo distintas formas.

5. En la última película vemos cómo Rey se convierte en una poderosa Jedi, que es capaz de utilizar la Fuerza y luchar por devolver a Kylo Ren al bien y, al mismo tiempo, este le dice que sus padres eran chatarreros que la vendieron. ¿Quién crees que es ella? Aunque resulta imposible saberlo, ¿crees que Kylo Ren le dice la verdad acerca de sus padres?

-Es difícil saberlo sin estar en la cabeza de los guionistas de La guerra de las galaxias, aunque también ellos, pienso yo, siguen la lógica de la saga, el pasado de las películas y su historia, que también es la de los espectadores, sus gustos y preferencias. Puede que Kylo Ren mienta a Rey, al igual que el Emperador, o Darth Sidius, miente a Anakin recién convertido en Darth Vader al final del Episodio III cuando le dice que él ha matado a su mujer, Padme, terrible y crudelísima mentira de grandes consecuencias.

En efecto, es posible que Kylo Ren, mienta a Rey. Pero también es verdad que Rey puede venir de ninguna parte, en principio, como Anakin, y tener un origen sobrenatural, digamos. O puede formar parte de la familia Skywalker, ser incluso hermana del propio Kylo Ren, hija de Han Solo y Leia, o incluso hija de Luke… En fin, hay muchas posibilidades. No me gusta jugar a profeta, entre otras cosas porque esta historia se está escribiendo y yo no escribo los guiones (aunque admiro mucho a los que lo hacen).

6. Los últimos Jedi tiene un tono derrotista durante buena parte de la película. Parece que todo intento por mantener la libertad ha fracasado y que, a excepción de una pequeña resistencia, no hay nadie dispuesto a pelear por la libertad. ¿Por qué crees que la resistencia  no recibe ninguna ayuda?

-Es el bien contra el mal, como he repetido tanto. Tampoco a los rebeldes en la trilogía que rodó Lucas en los setenta y en los noventa les ayudaba nadie. El dominio, y el dominio del terror, del Imperio, lo controlaba todo. Así parece suceder en esta nueva trilogía con la Primera Orden. La Resistencia tiene pocos efectivos: “somos la chispa que encenderá el fuego que acabará con la Primera Orden”, dice Poe Dameron, o algo muy parecido. Seguramente hay muchos descontentos en la galaxia, pero no tienen fuerza para rebelarse y acabar con la Primera Orden. De ahí la importancia de ese “Despertar de la Fuerza”, que se escenifica en el Episodio VII. Ese “Despertar de la Fuerza” implica muy decisivamente a Rey, y con él a todo un movimiento de resistencia, de rebelión, que lucha por un futuro de libertad y que en estas películas lo ha encarnado la República.

7. ¿Qué representa la lucha entre Luke Skywalker y Kylo Ren? ¿Cómo se puede interpretar el final de esta película?

-Para empezar se trata de un nuevo enfrentamiento maestro y discípulo, lo que nos lleva a nuevos paralelismos en la saga, en este caso los duelos entre Obi-Wan y Anakin (Episodio III) o Darth Vader y Obi Wan (Episodio IV). Son enfrentamientos en los que se juega mucho: tras ellos se sabe quién ha ganado la partida, si el Bien o el Mal, los Jedi o los Sith, con todo lo que eso implica, que es muchísimo. También puede suceder que la sensación final pueda ser de tablas.

Tras “parar” a Kylo Ren y a la Primera Orden, Luke no muere, se desvanece, se va, digamos, para quedarse, como Yoda o como Obi Wan. Si el futuro de la saga es como el pasado, Luke estará presente todavía, aunque la acción física, por decirlo así, correrá a cargo de otros, especialmente de Rey, por lo que parece.

Luke sale de su retiro, como salió Obi Wan en el Episodio IV, para enfrentarse con su anterior pupilo –como hizo Obi Wan con Darth Vader, antiguo Anakin-. La decisión de Luke de implicarse en la lucha es determinante, y lo hace a distancia, desde su isla, muy lejos, con todo su poder Jedi, en una forma de meditación.

La Primera Orden ni descargando todo su poder bélico puede hacer nada contra un solo hombre, Luke, un caballero Jedi, porque en ese momento representa todo, la Fuerza, el Bien, el futuro, otro futuro. Luke destruyó con el disparo certero de su Ala X la Estrella de la Muerte en el Episodio IV. Aquí, de momento, consigue parar a Kylo-Ren y a la Primera Orden. Y con su actuación abre la puerta al siguiente acto de nuestra historia.

Entrivista a Eduardo Martínez Rico en "Españoles por la Historia"

Hoy os traemos esta estupenda entrevista a Eduardo Martínez Rico sobre su novela "Cid Campeador".



Podéis escuchar el programa completo aquí.

Recordad que podéis haceros con la novela en papel a través de nuestra web, o en Amazon en su edición digital (gratis en Kindle Unlimited).